Mujer con toca, dos veces si.
Cada cosa tiene su precio.
Molino que no muele, algo le duele.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
A más años, más desengaños.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Las piedras no hablan.
Dar es corazón, pedir es dolor
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Dios castiga sin dar voces.
Cada uno habla como quien es.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
A río crecido, sentarse en la orilla.
A burlas, burlas agudas.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Sirva de algo mientras se muere.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Guay del malo y de su día malo.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Ama como el lobo ama a la oveja
¿A un perdido, quién lo pierde?.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.