Cada villa, su maravilla.
Vive y deja vivir.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Abogacía que no zorrocía.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
A veces se llora de alegría.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Quien escucha, su mal oye.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
No hay pero que valga.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Hambre larga, no repara en salsas.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Quien siembra, siega.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Las medias ni pa las mujeres.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
De necios es huir de consejos.