Año tuero, vaca y muerto.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Hay quien las mata callando.
La oprtunidad la pintan calva.
Cuanto más saben los hombres peores son
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Adelante con los faroles.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
El vino es la teta del viejo.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
A chico mal, gran trapo.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Después del gusto, que venga el susto.
Al espantado, la sombra le basta.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
De la esperanza vive el cautivo.
Poco mal y bien quejado.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Donde hay patrón no manda criado.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Al barrigón, no le vale faja.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Quien primero viene, primero tiene.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Caga más una vaca que cien palomos.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Cada gusto cuesta un susto.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Amistad de juerga no dura nada.
A falta de reja, culo de oveja.
Baila Antón según le hacen el son.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.