A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Creer a pie juntillas.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Fiado has, tu pagarás.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
La mala paga , aunque sea en paja.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Cuanto más se ama menos se conoce
El aburrimiento es una desgracia
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
A roma va, dinero llevará.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Al más charrán paga le dan.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
El buen hijo a su casa vuelve.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Borrego al camión, duro a la montera.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Nadie se muere dos veces.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Pelean los toros, y mal para las ramas.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo