El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Donde hubo pan migajas quedan.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
La fantasía es la primavera del alma
Hablen cartas y callen barbas.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Quien no arrisca, no aprisca.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Gallina vieja da buen caldo.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Una palabra deja caer una casa.
Molino cerrado, contento el asno.
El mundo es de los audaces.
A muertos y a idos, no hay amigos.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Cada arroyo tiene su fuente.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Dar de comer al diablo.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Hay más días que longanizas.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
A consejo malo, campana de palo.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Quiéreme poco pero continúa
A mucho vino, poco tino.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Juego y bebida, casa perdida.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Más obrar que hablar.