Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Boca con duelo, no dice bueno.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Son como uña y mugre.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Nadie aprende por cabeza ajena.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Deja al menos un huevo en el nido
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Tiene más carne un huevo frito.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Año de brevas, nunca lo veas.
A palabras necias, bofetones.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Si existe, se ve
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Renegad de viejo que no adivina.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Hablar en plata blanca.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.