Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
A picada de mosca, pieza de sabana.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
La esperanza alegra el alma.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
De ausente a muerto, no va un dedo.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
La ocasión llega, llama y no espera.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Señal fija de agua, verla caer.
Muerto, ¿quieres misa?.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
La muerte todas las medidas vierte.
Fingir locura, es a veces cordura.
El pan de viaje no hace bulto.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
La gloria del amante es la persona amada.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Mi secreto, en mi pecho.
Paso a paso, se va lejos.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Si te fuiste, haz cuenta de que moriste.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
Del favor nace el ingrato.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Le sacan punta a una bola de billar.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.