Señal fija de agua, verla caer.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
La esperanza alegra el alma.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
La ocasión llega, llama y no espera.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Muerto, ¿quieres misa?.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Fingir locura, es a veces cordura.
La muerte todas las medidas vierte.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Si te fuiste, haz cuenta de que moriste.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
El pan de viaje no hace bulto.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Agua encharcada, hervida después de colada.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Paso a paso, se va lejos.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Le sacan punta a una bola de billar.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Mi secreto, en mi pecho.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.