A buen hambre, no hay pan duro.
A tal puta, tal rufián.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Ofrecer el oro y el moro.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Lo que haces, encuentras.
Palabras sin obras, barato se venden.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Alforjas llenas quitan las penas.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Orejas de burro.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Madre muerta, casa deshecha.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Más vale prevenir que curar.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Molino cerrado, contento el asno.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Cabra coja, mal sestea.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Donde mores no enamores.