Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Dar palos de ciego.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
El burro hablando de olotes.
Mal oledor, mal catador.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
El ave canta aunque la rama cruja.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Del odio al amor hay solo un paso.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Suegra y sin dinero, al brasero.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El gandul es un cadáver con apetito.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Gallina que canta ha puesto un huevo
Quien te adula, te traiciona.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Buscar los tres pies al gato.
Un ruin ido, otro venido.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Trabajo empezado está medio hecho
Beber sin comer, maña de ranas es.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.