Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
El ladrón juzga por su condición.
A ave de paso, cañazo.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Soltero maduro, maricón seguro.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Dejar al gato con el pescado.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
O todos moros o todos cristianos.
Buena vida, arrugas tiene.
Todo flujo debe tener su reflujo.
De pena murió un burro en Cartagena.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Cuanto más gordo sea tu enemigo, mejor para vencerle. Es más fácil clavar un cuchillo en el buey que una uña en la pulga.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Cuanto más primos, más adentro.
La justicia tiene un largo brazo.
Hacer algo de cayetano.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Cada mochuelo, a su olivo.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.