Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
El hábito no hace al monje.
El ceremonial es el humo de la amistad
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Casado por amores, casado con dolores.
Precaverse contra un posible percance.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
A días claros, oscuros nublados.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
En cada refrán tienes una verdad.
La puerca tira del tapón
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Del amor al odio, solo hay un paso.
A batallas de amor, campo de plumas.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Ocasión perdida, para siempre ida.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Hermanos hay tanto por hacer!
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Hablando la gente se entiende.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
La alegría da miedo
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Dar al olvido.
Otra cosa es con guitarra
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Burro que piensa bota la carga.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Quien no se arriesga no conquista
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El jorobado no ve su joroba
Hecha la ley, hecha la trampa.