Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
En nombrando al rey de Roma, luego asoma.
El amor refresca como el rocío
Dios da, nunca vende.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Ni en pelea de perros te he visto
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Amor, viento y ventura, poco dura.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Alabanza propia es vituperio.
El amor entiende todos los idiomas
Desbarata hasta un balín.
Un amigo vale cien parientes
Dar es corazón, pedir es dolor
Corrido va el abad por el cañaveral.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Un mal pequeño es un gran bien.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
El catalán de piedras hace pan.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Noviembre caliente, mayo helado.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
La flor caída no vuelve a la planta
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
No hay alegría sin aburrimiento
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.