De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Los dioses ayudan al que trabaja
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Pasará, sea lo que sea.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Amor con casada, vida arriesgada.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Lo bello es difícil.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Escucha el silencio... que habla.
Una manzana podrida daña el barril completo.