Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Escatimar y dar a putas.
Santo que mea, maldito sea.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Donde mores no enamores.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Llegar y besar, suerte es singular.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Probando es como se guisa.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Cada cual a lo suyo.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Mala olla y buen testamento.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Eso es harina de otro costal.
La verguenza es último que se piedre.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
Marido, comprad vino; que no lino.
Lo que por agua viene por agua se va.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.