Trabajo empezado está medio hecho
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
El abad canta donde yanta.
Más verga que el Trica programando.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Lobos de la misma camada.
No hay mal que por bien no venga.
De casa del abad, comer y llevar.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Hacerte amigo del juez
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Caminito comenzado, es medio andado.
Hablando se entienden los blancos.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Un "quizá" ni ata ni desata.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Agua que no has de beber, déjala correr.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Alabar y callar para medrar.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
La vida es una sorpresa continua
A consejo de ruin, campana de madera.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Difama, que algo queda.