Can que mucho ladra, ruin es para casa.
No es posible defenderse del aburrimiento
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
A jugar y perder, pagar y callar.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Una manzana roja invita piedras.
Tras cada pregón, azote.
A fullería, cordobesías.
Cacarear y no poner, bueno no es.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Quien no arrisca, no aprisca.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Quiéreme poco pero continúa
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
El primer amor nunca se olvida
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Con el metro que midas, te medirán.
Al hombre de rejo, vino recio.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
La barca pasa, la orilla queda
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
La muerte hace reflexionar.
En la duda, ten la lengua muda.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Rey determinado no ha menester consejo.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.