Al hombre y al caballo, no apurallo.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Para aprender a nadar, meterse al pozo o al mar.
Nunca anochece donde se ama.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Los mejores pilotos están en tierra.
El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Sementera temprana, de cien una vana.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
No es oro todo lo que reluce.
No hay peligro para el preparado.
Más caro es lo dado que lo comprado.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Del uso viene el abuso.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
El corazón no habla, pero adivina.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
El vino con el amigo.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Saber es poder.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Qué buenos semos, mientras comemos.
La ocasión asirla por el guedejón.
Buen comedor, buen dormidor.