El hombre es para el hombre un espejo.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Al amigo y al caballo no apretallo.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
En San Antonio todo puerco es bueno.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
El que fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Las penas con pan son buenas.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Cada día se aprende algo nuevo.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Más vale odiado que olvidado.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Codicia mala a Dios no engaña.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
El humo al suelo, agua en el cielo.
No tengas como vano el consejo del anciano.