Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
A quien mal canta, bien le suena.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Cielo aborregado, suelo mojado.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Afanar y no medrar es para desesperar.
El que a burros favorece, coces merece.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
El dolor embellece al cangrejo.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
El que mucho analiza, se martiriza.
Cerrado a cal y canto.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Lo que fuere sonará.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Estar armado hasta los dientes
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
No ser escaparate de nadie.
Hace más el que quiere que el que puede.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
De lo que come el grillo, poquillo.
De los celos, se engendran los cuernos.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
El cliente siempre tiene la razón.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Mal ajeno es ruin consuelo.
¿Mirón y errarla?.
Casa y potro, que lo haga otro.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Después de la risa viene el llanto.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.