A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Mejor prevenir que lamentar.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Desbarata hasta un balín.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Guerra avisada no mata soldado.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Las desgracias no vienen solas.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
La pasión embellece lo feo
Hacer el primo.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Ladran, pues cabalgo.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
De los enemigos los menos.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Buen trago, que el difunto no vuelve.