Qué pacaya te echaste encima!
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
El que es pendejo ni de dios goza.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Riñas de enamorados, amores doblados.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
No es quejido, sino que jode.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Hijos y mujer añaden menester.
Muerte y venta deshace renta.
A buen santo te encomiendas.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
El buey manso mató al amo.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
El buen hijo a su casa vuelve.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Maldigo el diente que come la simiente.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Yantar sin vino, convite canino.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Arca abierta al ladrón espera.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Por un clavo se pierde una herradura.