El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Palabras sin obras, barato se venden.
A refajo verde, ribete encarnado.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Lo que va viene.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
A mucho vino, poco tino.
Río cruzado, santo olvidado.
Zapato que aprieta, no me peta.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
A ciento de renta, mil de vanidad.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Hacer una cosa en un avemaría.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Volverse humo.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Amistad de yerno, sol en invierno.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Juntos pero no revueltos.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Amor de corneta, de diana a retreta.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Mayo ventoso, año hermoso.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Al pan pan y al vino vino.
El buen vino, se bebe en cristal o en vidrio.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Enero, claro y heladero.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Limosnero y con garrote.
Ligera de cascos.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
A virgo perdido nunca falta marido.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
El buen vino para el catador fino.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
A gran chatera, gran pechera.