A burra nueva, cincha amarilla.
Estas son de mi rodada.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Racimo corto, vendimia larga.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
El ruin calzado sube a los cascos.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
El vino y la verdad, sin aguar.
El amor no hace hervir la olla
Vino y mujer, te ponen al revés.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Dar palos de ciego.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Zun de noche, se sube a un coche
Irse a chitos.
A fullero, fullero y medio.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Los cascos salen a la botija.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
El buen vino, venta trae consigo.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Agosto y vendimias no son todos los días.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
A la vejez, viruelas.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Este navega con banderita de pendejo.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Colgar los guayos.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Valgan las llenas, por las vacías.
El que porfía mata venado.
Poco a poco se anda lejos.