A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Amigo viejo y casa nueva
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
De refrán y afán pocos se librarán.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Un amigo vale cien parientes
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Tiene la cola entre las patas
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Dos no discuten si uno no quiere.
El amor lo perdona todo.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
La muerte nos iguala a todos.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
El que depende de otro come mal y cena peor.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Juicios tengas, y los ganes.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Mulas y putas siempre piensan unas.