Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Cada día verás quien peque y pague.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Guardado el dinero, no pone huevos.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Cada uno es maestro en su oficio.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Caro compró el que rogó.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
El miedo guarda la viña.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Hasta los animales se fastidian.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Esta lloviendo sobremojado
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
El inferior paga las culpas del superior.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
El amor es ciego.
No donde naces, sino donde paces.
Quien guarda valores, padece temores.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
A la mal casada, miradla a la cara.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Boca abierta, dientes de oro.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.