A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
No se envía a un muchacho a recoger miel
El vino con el amigo.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
La soga, tras el caldero.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Las paredes oyen.
Si te queda el saco.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Atender y entender para aprender.
Alabar y callar para medrar.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Hermanos hay tanto por hacer!
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.