Hablen cartas y callen barbas.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Querer es poder.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Cada cosa nace para su semejante.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Neblina, del agua es madrina.
Los celos son el gusano del amor.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
La mujer y la gata, son de quien las trata.
Años de nones, muchos montones.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Más sabe una suegra que las culebras.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Una deuda, veinte engendra.
Casa cerrada, casa arruinada.
La misa, dígala el cura.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
La obra alaba el maestro.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Buena olla y mal testamento.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Quien te quiere, te aporrea.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Hay que predicar con el ejemplo.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
De suerte contentos, uno de cientos.
No hay como la casa de uno