El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
La muerte tiene las piernas frías.
A fullero, fullero y medio.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
La fortuna a los audaces ayuda.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Los pensamientos no pagan peaje
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Aquel que guarda siempre tiene.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Al freír será el reír.
Qué bien canta María después de la comida.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
La adoración es una admiración trascendental
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Libro prestado, libro perdido.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
El amor y los celos son compañeros.