Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Lo bello es difícil.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Palabra de boca, piedra de honda.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Nada hay nuevo bajo el sol.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Son como uña y mugre.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
Caridad y amor no quieren tambor.
Cada cual es dueño de su miedo.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Atáscate, que hay lodo.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
La mujer y la gallina, pequeñina.
El gorrón tiene que ser sufrido.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.