Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Dar con la puerta en la cara.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Las desgracias no vienen solas.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
A cada cabeza, su seso.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Cada mozo lancee su toro.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
A dádivas, no hay acero que resista.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
A amo ruin, mozo malsín.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Al rebuznar se verá quien no es león
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Más vale maña que fuerza.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Nada con nada, total nada.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Adonde no te llaman, no vayas.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.