A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Quien no tiene quiere más.
Por lo que uno tira, otro suspira.
La pobreza ha sido y es, peor que la hijueputez.
Más mató la receta que la escopeta.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Bien ama quien nunca olvida.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Carne a carne, amor se hace.
El que no se embarca, no se marea.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
A ruin, ruin y medio.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Agua corriente no mata a la gente.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
El que nada debe nada teme.