Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
La soledad no trae felicidad.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
El que se queja, sus males aleja.
No saber una jota.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
La gloria del amante es la persona amada.
Más puede Dios que el diablo.
Los extremos nunca son buenos.
Di mentira, y sacarás verdad.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Chico pueblo, grande infierno.
La tierra será como sean los hombres.
Cual es el rey, tal es la ley.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Su ladrido es peor que un mordisco
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Pedir las perlas de la virgen.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
En Octubre, de la sombra huye.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
La larga visita la alegría quita.
No hay alegría sin aburrimiento
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
En mi casa mando yo que soy viudo.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.