A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Dar el consejo y el vencejo.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Dios perdona a quien su culpa llora.
La manda del bueno no es de perder.
El humo al suelo, agua en el cielo.
La Justicia es muy cretina si no mata al que asesina.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Bienes y males, a la cara salen.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Iglesia, o mar, o casa real.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Quien acomete vence.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Panza llena, quita pena.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
La zorra vieja en el lazo se mea.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Tras cada pregón, azote.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia