La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Ni es carne, ni es pecado.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El diablo nunca duerme.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Ofrecer el oro y el moro.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Llegó el momento de la verdad.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
El mal para quien lo fuere a buscar.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Pereza, llave de pobreza.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Día vivido, día perdido.
Alegría y desgracia no son eternas
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Limosnero y con garrote.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Hombre valiente no muere de viejo.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
A otra cosa mariposa.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Más da el duro que el desnudo.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Amor es el verdadero precio del amor.
El que mucho analiza, se martiriza.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.