El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
La lluvia no se queda en el cielo.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Lancha La no pasa en balde.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Limpio de polvo y paja.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
La necesidad carece de ley.
Quien debe y paga, no debe nada.
El que busca, encuentra.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Para su casa no hay burro flojo.
Callemos, que el sordo escucha.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
El arroz es el nervio de la guerra.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Ave por ave, el carnero si volare.
Con el ingrato, no tengas trato.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Tras el buen comer, ajo.