En el sendero nuevo, camina lentamente.
Pesar compartido, pronto es ido.
Marido rico y necio no tiene precio.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Quien aprisa asa, quemado come.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Quien lo comió aquél lo escote.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
La práctica perfecciona.
Todo el mundo nace poeta.
A un asno, bastale una albarda.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Hoy arreboles, mañana soles.
La envidia es una mala consejera.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Corre más una loca en chanclas.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Mucho apretar, listo aflojar.
La conciencia vale por cien testigos.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Dame dineros y no consejos.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
No hay mejor condimento que el hambre.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
La medicina cura, la naturaleza sana.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Primero la obligación y luego la devoción.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.