Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Donde las dejan, las cobran.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Nadie da sino lo que tiene.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Mucho saber, menos ignorar es.
Pies fríos, corazón caliente.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Ramal y bozal, para el animal.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Echarle mucha crema a sus tacos
Puerco que no grita cuchillo con el.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Agua al higo, que ha llovido.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
No te vallas a morder la lengua.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
La luz de alante es la que alumbra.
Cólera de amantes resurgir del amor
Fruta prohibida, más apetecida.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.