El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
Del precipitar nace el arrepentir.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Éramos pocos y parió la abuela.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Deja la h de ayer para hoy.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Caballo que alcanza, pasar querría.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
A hijo malo, pan y palo.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Quien no arrisca, no aprisca.
Viejo con moza, mal retoza.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
No hay que pedirle peras al olmo.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Gloria mundana es gloria vana.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Nada contra la corriente.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Quien no pasa por la calle de la Pasa no se casa.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás