Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Hazte cordero y te comerán los lobos.
El blanco hielo de agua es mensajero
Más vale que sobre que no que falte.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Gente de navaja, poco trabaja.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Contra gustos no hay nada escrito.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
La mujer en la cocina es una mina.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Cada cual tiene su modo de matar pulgas.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Vive tu vida y no la de los demás.
Lo malo sin maestro se aprende.
Ave de pico, no hace al amo rico.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Una en el papo y otra en el saco.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Quien te quiere, no te hiere.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Cielo aborregado, suelo mojado.
Quien busca, halla.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Muchos Trueno y nada de auga.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Cada cabeza es un mundo.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
El que canea, no calvea.
Al hombre afligido, no le des más ruido.