No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
La marcha instruye al asno.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Le puso el dedo en la llaga.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
El llanto alivia el quebranto.
Domingo sucio, semana puerca.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Alabar y callar para medrar.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Más logran las lágrimas que las palabras.
No se puede estar en la procesión y repicando.
Cada cual a lo suyo.
A cada santo le llega su día.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
El casado casa quiere.
Al mal paso, darle prisa.
Donde entra beber, sale saber.
Bailar la trabajosa.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Una espina en el ojo.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Todo mi gozo en un pozo.
Llegar y besar, suerte es singular.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
A quien no habla, no le oye Dios.
Las tormentas de San Juan quitan vino y no dan pan.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
No te asombres por poca cosa.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Cojo con miedo, corre ligero.