Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Donde no hay regla se pone ella.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
A la cabeza, el comer endereza.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Costumbre mala, desterrarla.
Domingo, domingo, día de pingo.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Hoy te lo dice tu amiga.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Antes di que digan.
En la boda, quien menos come es la novia.
Olla reposada, no la come toda barba.
Ligero como el ave de San Lucas.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Llenarle la cuenca a alguien.
Más ven cuatro ojos que dos.
Borracho que come miel, pobre de él!
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Por el árbol se conoce el fruto.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Miren quién habló, que la casa honró.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
La verdad es de un solo color
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Colgar los guayos.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
El que manda, manda.