La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Mucho saber, menos ignorar es.
La fantasía es la loca de la casa
Al ingrato con la punta del zapato.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Pajaro que comió, voló.
A chico pié, gran zapato.
Quien quita lo que da, al infierno va.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
El interés tiene patas.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
La soga siempre parte por lo más finito.
Buen lector, mal escribano.
El vino es la teta del viejo.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
A gallo viejo gallina joven.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
El que come y canta loco se levanta.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El que come con navaja, come más que trabaja.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El hambre es una fea bestia
El que mal se maneja, despacio padece.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Cada cabeza es un mundo.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
El más cuerdo, más callado.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Malo es cojear delante de un cojo.