Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Saber poco obliga a mucho.
Al asno lerdo, arriero loco.
Deja que el buey mee que descansa.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
A fullería, cordobesías.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Mujer refranes, muller puñetera.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
De petaca ajena, la mano se llena.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
El árbol que no da frutos, da leña.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
La reputación dura más que la vida.
Es ley la que quiere el rey.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Donde no llega la mano, llega la espada.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Dificulto que el chancho chifle.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Hacer agua los dientes.
Échate este trompo a la uña.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
La intención es lo que vale.
El ojo del amo engorda el ganado.
De tal colmena tal enjambre.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Decir refranes es decir verdades.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Al son que te tañan, a ése baila.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.