Las paredes oyen.
Escucha el silencio... que habla.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Lo que no nos une, nos mata.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Lo que hay en España, es de los españoles.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
La fe no tiene miedo.
Hasta el rabo, todo es toro.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
La mierda cuando la puyan hiede.
Habla directamente al corazón.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Eres lo que comes.
Dura el nombre más que el hombre.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Leche y vino, veneno fino.
Quien más tiene, menos suelta.
Una mentira puede matar mil verdades.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.