Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
Más largo que un día sin pan.
Picha española no mea sola.
La barba no hace al filósofo
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
El silencio no ha sido jamás escrito.
La gente discreta, no suelta la jeta.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
El que come aprisa, come mal.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Esquílalas pero no las desuelles
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
A carne de lobo, hambre de can.
La vida pende de un hilo.
Lo barato cuesta caro
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
A dos palabras tres porradas.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Ayunar, o comer truchas.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.