Más perdido que perro en misa.
Tropezando se aprende a caminar.
La cara bonita y la intención maldita.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Mejor prevenir que lamentar.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
El buen mosto sale al rostro.
Los bellos caminos no llevan lejos.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Quien bien quiere, bien obedece.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
A palabras necias, bofetones.
Como pecas, pagas.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
La paciencia no está entre los jovenes.
Hay gustos que merecen palos.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
A creer se va a la iglesia.
Aprende llorando y reirás ganando.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Cuanto más se ama menos se conoce
Hasta la gracia de Dios hace daño.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.