Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
La muerte nos iguala a todos.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
Las apariencias engañan.
Hijos y hogar, son la única verdad.
El llanto alivia el quebranto.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
La más fina mula, patea y recula.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Amor breve, suspiros largos
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Lección dormida, lección aprendida.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Amor y señorío, no quieren compañía.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Hay confianzas que dan asco.
Más merece quien más ama.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Cabeza grande, talento chico.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.