Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
No hay amor sin dolor.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
Se encontró con la horma de su zapato.
A enemigo que huye, puente de plata.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Del reir viene el gemir.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Casa en canto, y viña en pago.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
De la discusión surge la luz.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Domingo sucio, semana puerca.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
El buen libro de las penas es alivio.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Es mejor precaver que tener que remediar.
En la boda, quien menos come es la novia.
Cazador, mentidor.
Dios no espera año para castigar.
La razón y el agua hasta donde dan.
De casi no muere nadie.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
El dinero del juego muchos lo tienen, pero pocos lo retienen.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Irse por los cerros de Úbeda.