Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Caballo de andadura poco dura.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Reino dividido, reino perdido.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
El estudio y la experiencia, son los padres de la ciencia.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Nadie apalea a un perro muerto.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
A como come el mulo, caga el culo.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
No hay rosa sin espinas.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
No hay tal razón como la del bastón.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Al que feo ama, bonita le parece.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Cada grumo tiene su humo.
Jugar y perder bien puede suceder.
O Corte o cortijo.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
De pena murió un burro en Cartagena.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Hoy te lo dice tu amiga.
A la gorra, ni quien le corra.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Buena vida, padre y madre olvida.